Noches como esas comienzan a levantarse de las tumbas de tu memoria los recuerdos que te han transformado en lo que eres ahora, no sabes si mejor o peor, pero sì diferente.
Irònica vida que mira al reflejarte en el espejo, lo que nunca soñò volver a ver, vida que te ha dado y quitado tanto que no sabe si burlarse o llorar por ti, por quien la desea y se aferra a ella, pidièndole que sane tus heridas, y dàndole gracias por estar en ti. O por quien la maldijo, hacièndola a un lado a cambio de un puñado de sueños, que sòlo quedaron en eso, en sueños enterrados en cenizas de una gran farza.
Noches como esas desearìas quedarte en la nada y no sentir mas que una caricia a tu alma y una amputaciòn de recuerdos a tu mente.
Si eso ocurriera, ¿Quiènes serìamos? ¿En què concepto nos tiene esta vida para darnos tantos momentos de paz y alegrìa, para darnos la oportunidad de sonreir y dejarse palpar para quedar grabada en el pecho?. ¿En què concepto nos tienes vida para jugar con nosotros, para no cerrar las heridas, para darnos nochse como esas?
Noches como esas no se sabe quièn se es ni para què lado de la balanza nos haràs caer de nuevo, porque ni siquiera tù sabes si nos odias o nos amas. Pero sì sabes, que aùn queda mucho camino por recorrer, sabes cuàntas noches como esas guardan tus ojos, y cuànto de esa vida se te ha escurrido como agua entre las manos.
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sábado, 17 de mayo de 2008
18 de Febrero de 1997
Este caminante se cansò de transitar por cada rincòn de muchos sueños que estaban completamente vacìos. Se cansò de tocar y tocar a la puerta de castillos de cristal, y de tanto caminar, no se dio cuenta de que parò en un sueño seco. Este caminante de repente quedò atrapado al suelo, y el suelo le amarrò los pies, y los pies se alargaron, y sus dedos se arraizaron. Loco de miedo, alzò sus ramas al cielo, y el viento agitò su pelo. Este caminante con sus ramas transformadas en alas, ahora anda entre nubes, y de tanto tocar y tocar, por fìn pudo entrar, a un castillo de cristal.Amor Muerto
Al verte dormida, es cuando màs deseo que estuvieras muerta y poder abrir tus ojos sin vida ni expresiòn y gozar simplemente del color de tu mirada, mirarte interte sobre el lecho con la carne dura y blanca, con tu cara relajada sin angustia, sòlo asì creerìa que me amas, sòlo a mì, y ya no existirìa la duda de que en otros brazos te abandonaras.
Serìa perfecto hacerte el sexo, sin que me digas que sì y que no, y acariciarte con arrebato sin temor a matarte, repetirte a gritos mil veces que te amo, y orar una vez màs tu silencio ante mi confesiòn, levantar mi fumar sabiendo que no te iràs, no preguntar jamàs la razòn de tu abandono, porque una vez muerta, no te darìa sepulcro, y cuando te descarnes y yo sienta ir llegando a tu verdadera alma, aunque ella jamàs serà mìa ni tuya, saber realmente que eras mìa cuando vea tus huesos, y esperar a diario mi propia muerte para estar juntos en el infierno, ganado y merecido. Quiero verte muerta para saber que no iràs con nadie despuès de que yo muera, y tener la certeza de que fuì, tu ùltimo amante.
Serìa perfecto hacerte el sexo, sin que me digas que sì y que no, y acariciarte con arrebato sin temor a matarte, repetirte a gritos mil veces que te amo, y orar una vez màs tu silencio ante mi confesiòn, levantar mi fumar sabiendo que no te iràs, no preguntar jamàs la razòn de tu abandono, porque una vez muerta, no te darìa sepulcro, y cuando te descarnes y yo sienta ir llegando a tu verdadera alma, aunque ella jamàs serà mìa ni tuya, saber realmente que eras mìa cuando vea tus huesos, y esperar a diario mi propia muerte para estar juntos en el infierno, ganado y merecido. Quiero verte muerta para saber que no iràs con nadie despuès de que yo muera, y tener la certeza de que fuì, tu ùltimo amante.
*
Vendrà la muerte y tendrà tus ojos, esta muerte que nos acompaña de la mañana a la noche, insomnio, sorda como un viejo remordimiento o un vicio absurdo, tus ojos seràn una palabra hueca, un grito ahogado, un silencio. Asì nos ves cada mañana, cuando a solas te inclinas hacia el espejo. Oh querida esperanza, ese dìa tambièn sabremos que eres la vida y la nada.
*
*
Adolfo Ganett, famoso médico inglés del siglo pasado, tuvo una revelación maravillosa en su clínica de Londres: un enfermo le comunicó que había averiguado, en un sueño azul, que la muerte era solamente una infinita galería de retratos.
-Quien encuentre el suyo entre los millones de rostros desaparecidos - agregó el confidente - podrá reencarnar.
-Ganett murió en 1895, en Escocia. En su lecho final, el rostro le sonreía con dulce misterio de quien espera emprender una gratísima búsqueda.
-Quien encuentre el suyo entre los millones de rostros desaparecidos - agregó el confidente - podrá reencarnar.
-Ganett murió en 1895, en Escocia. En su lecho final, el rostro le sonreía con dulce misterio de quien espera emprender una gratísima búsqueda.
29 de Abril de 1996
Hay silencios que rasgan. Hay silencios que hieren. Hay silencios que hablan con los muertos, y hay silencios que traen a los vivos. Hay silencios que huelen a santidad, y otros que apestan a azufre. Silencios, los hay, hay silencios, hay que dan miedo. Hay silencios que saben engañar. Hay silencios con los ojos cerrados. Hay silencios flecha de lùmbre. Hay silencios de promesa rota, de deja vù. Hay silencios de varios precios. Hay silencios muy caros. Hay silencios, los hay. Hay silencios, donde los haya, que paralizan el tiempo, y otros, por quien doblan las campanas. Hay silencios que se cortan con cuchillo. Hay silencios que se cortan con ala de àngel. Hay silencios, los hay, donde los haya, silencios.
Somos de la misma especie el silencio y yo, buscamos un tiempo para poder hablar de nuestras cosas. Somos de la misma especie el silencio y yo, y tal vez las cosas puedan funcionar.
jueves, 15 de mayo de 2008
Poema / Jack el Destripador
Ocho putillas sin esperanza de ir al cielosi Gladstone salva a una, quedaràn siete
Siete putillas mendigando un chelìn
una se queda en Henage Court, hay un crimen.
Incendirarè la ciudad y quedaràn dos.
Dos pequeñas putas temblando de pavor,
a la media noche buscan un tibio portòn
La navaja de Jack brilla y sòlo una quedò
la ùltima y màs madura para lo que a Jack es diversiòn.
Jack el Destripador
Siete putillas mendigando un chelìn
una se queda en Henage Court, hay un crimen.
Seis putillas contentas de estar vivas
una se topa con Jack, y quedan cinco
Cuatro y puta riman bien, tambièn tres y youna se topa con Jack, y quedan cinco
Incendirarè la ciudad y quedaràn dos.
Dos pequeñas putas temblando de pavor,
a la media noche buscan un tibio portòn
La navaja de Jack brilla y sòlo una quedò
la ùltima y màs madura para lo que a Jack es diversiòn.
Jack el Destripador
Eight little whores with no hope of heaven
Gladstone may save one, there'll be seven
Seven little whores begging for a shilling
one stays at Henage Court, there's a killing.
Six little whores glad to be alive
one siddles up to Jack 'ere there' five
Four and whore rhime allright, so do three and me
I'll set the town alight, there will be two.
Two little whores shivering with fright
seek a crazy doorway in the middle of the night
Jack's knife flashes, then there's one
the last one is the rippest for Jack's idea of fun.
Jack the Ripper
Gladstone may save one, there'll be seven
Seven little whores begging for a shilling
one stays at Henage Court, there's a killing.
Six little whores glad to be alive
one siddles up to Jack 'ere there' five
Four and whore rhime allright, so do three and me
I'll set the town alight, there will be two.
Two little whores shivering with fright
seek a crazy doorway in the middle of the night
Jack's knife flashes, then there's one
the last one is the rippest for Jack's idea of fun.
Jack the Ripper
Carnicerìa / Charles Simic
A veces, al caminar tarde por la noche, me detengo ante una carnicerìa cerrada.
Hay una luz solitaria en la tienda como la luz bajo la que el convicto clava su tùnel.
Un mandil cuelga del gancho: sobre èl la sangre forma un mapa de los grandes
continentes de la sangre, los grandes rìos y ocèanos de la sangre.
Hay cuchillos que resplandecen como altares en una iglesia a oscuras,
donde llevan al lisiado y al imbècil para que se curen.
Hay una tabla donde se rompen huesos y se les raspa hasta dejarlos limpios,
un rìo cuyo lecho se ha secado,
donde me alimento,
donde a altas horas de la noche
escucho una voz.
Hay una luz solitaria en la tienda como la luz bajo la que el convicto clava su tùnel.
Un mandil cuelga del gancho: sobre èl la sangre forma un mapa de los grandes
continentes de la sangre, los grandes rìos y ocèanos de la sangre.
Hay cuchillos que resplandecen como altares en una iglesia a oscuras,
donde llevan al lisiado y al imbècil para que se curen.
Hay una tabla donde se rompen huesos y se les raspa hasta dejarlos limpios,
un rìo cuyo lecho se ha secado,
donde me alimento,
donde a altas horas de la noche
escucho una voz.
Cero en geometrìa / Fedric Brown
Henry mirò el reloj. Dos de la madrugada. Cerrò el libro con desesperaciòn. Seguro que mañana serìa reprobado. Entre màs querìa hundirse en la geometrìa, menos la entendìa. Dos fracasos ya, y sin duda iba a perder el año. Sòlo un milagro podrìa salvarlo. Se levantò. ¿Un milagro? ¿Y por què no? Siempre se habìa interesado en la magia. Tenìa libros. Habìa encontrado instrucciones sencillìsimas para llamar a los demonios y someterlos a su voluntad. Nunca habìa hecho la prueba. Era el momento, ahora o nunca.
Sacò del estante el mejor libro sobre magia negra. Era fàcil. Algunas fòrmulas. Ponerse al abrigo de un pentàgono. El demonio llega. No puede nada contra uno, y se obtiene lo que se quiera. Probemos.
Moviò los muebles hacia la pared, dejando el suelo limpio. Despuès dibujò sobre el piso, con un gis, el pentàgono protector. Y despuès pronunciò las palabras cabalìsticas. El demonio era horrible de verdad, pero Henry hizo acopio de valor y se dispuso a dictar su voluntad.
- Siempre he tenido cero en geometrìa -empezò.
- A quièn se lo dices... - contestò el demonio con burla.
Y saltò las lìneas para devorar a Henry, las lìneas del hexàgono que el muy idiota habìa dibujado en lugar de un pentàgono.
Sacò del estante el mejor libro sobre magia negra. Era fàcil. Algunas fòrmulas. Ponerse al abrigo de un pentàgono. El demonio llega. No puede nada contra uno, y se obtiene lo que se quiera. Probemos.
Moviò los muebles hacia la pared, dejando el suelo limpio. Despuès dibujò sobre el piso, con un gis, el pentàgono protector. Y despuès pronunciò las palabras cabalìsticas. El demonio era horrible de verdad, pero Henry hizo acopio de valor y se dispuso a dictar su voluntad.
- Siempre he tenido cero en geometrìa -empezò.
- A quièn se lo dices... - contestò el demonio con burla.
Y saltò las lìneas para devorar a Henry, las lìneas del hexàgono que el muy idiota habìa dibujado en lugar de un pentàgono.
Morirè / Boris Vian
Morirè de cancer en la columna vertebral
Sucederà en una noche horrible
claroa, caliente, sensual y profunda
Morirè por emponzoñamiento
de ciertas cèlulas poco conocidas
Morirè por una pierna arrancada
por una rata gigante salida de un agujero gigante
Morirè por cien heridas
porque el cielo caerà sobre mì
y se romperà igual que un vidrio
Morirè a causa de un grito
que harà estallar mis tìmpanos
Morirè por magullamiento
apaleado a las dos de la madrugada
por matones calvos, indecisos
Morirè sin darme cuenta
que muero yo morirè
enterrado bajo las ruinas secas
de mil metros de algodòn hundido
Morirè ahogado en aceite sucio
pisoteado por bestias indiferentes
Morirè desnudo, o vestido de tela roja
o metido en un saco de hojas de afeitar
Morirè quizà sin haberme puesto
barniz en las uñas de los dedos de los pies
y con las manos llenas de làgrimas
Morirè cuando me despeguen
los parpados bajo un sol rabioso
Cuando lentamente se me digan
a la oreja maldades retorcidas
Morirè de ver torturar a niños
y a hombres asombrados y pàlidos
Morirè roido vivo por los gusanos
morirè con las manos atadas bajo una cascada
Morirè ardiendo en un incendio triste
Morirè un poco, mucho
sin pasiòn, pero con curiosidad
Y luego, cuando todo haya terminado
Morirè
Sucederà en una noche horrible
claroa, caliente, sensual y profunda
Morirè por emponzoñamiento
de ciertas cèlulas poco conocidas
Morirè por una pierna arrancada
por una rata gigante salida de un agujero gigante
Morirè por cien heridas
porque el cielo caerà sobre mì
y se romperà igual que un vidrio
Morirè a causa de un grito
que harà estallar mis tìmpanos
Morirè por magullamiento
apaleado a las dos de la madrugada
por matones calvos, indecisos
Morirè sin darme cuenta
que muero yo morirè
enterrado bajo las ruinas secas
de mil metros de algodòn hundido
Morirè ahogado en aceite sucio
pisoteado por bestias indiferentes
Morirè desnudo, o vestido de tela roja
o metido en un saco de hojas de afeitar
Morirè quizà sin haberme puesto
barniz en las uñas de los dedos de los pies
y con las manos llenas de làgrimas
Morirè cuando me despeguen
los parpados bajo un sol rabioso
Cuando lentamente se me digan
a la oreja maldades retorcidas
Morirè de ver torturar a niños
y a hombres asombrados y pàlidos
Morirè roido vivo por los gusanos
morirè con las manos atadas bajo una cascada
Morirè ardiendo en un incendio triste
Morirè un poco, mucho
sin pasiòn, pero con curiosidad
Y luego, cuando todo haya terminado
Morirè
Birthday present / Emiliano Gonzàlez
Minuciosamente dividiò el todo en partes. Guardò cada una de las partes en una caja de cartòn. La cerrò bien. La envolviò en celofàn de vivos colores. La adornò con un moño y pegò con cinta adhesiva una tarjetita que decìa: "Feliz cumpleaños querida suegra."
Mientras se dirigìa al correo con el paquete a cuestas, dijo para sus adentros: "Nunca, en nuestos años de matrimonio, creì qie Lola pesara tanto."
Mientras se dirigìa al correo con el paquete a cuestas, dijo para sus adentros: "Nunca, en nuestos años de matrimonio, creì qie Lola pesara tanto."
Amor Gore / Lars Lanque
Dicen que estoy muerto
Que la casa de palabras donde me escondo
fue clausurada hace siglos
Que bestias sin reposo
clavaron relàmpagos y tablas
en sus puertas
La rebeliòn de los espirìtus
comenzò en esta jaula, dicen
En esta arquitectura maldita
templo de huesos
donde alguna vez anidaron
tus venas
mis venas
y un sinfìn de oscuridades
Te odiè tanto
tantas veces fuì hombre lobo
entre tus brazos
que Venùs se encendiò de furia
y te cortò los brazos
y con lumbre cerrò mis fauces
para siempre
Estuve tan lejos de mi boca
que tu boca me partiò el cielo en dos
y el rencor me arrancò la vida
con sus pinzas
Dicen que la muerte duele
como pan en la boca
Ahora las bestias
juegan pòker en mi cadàver
y afuera una lluvia de guadañas
se confunde con la lluvia
Que la casa de palabras donde me escondo
fue clausurada hace siglos
Que bestias sin reposo
clavaron relàmpagos y tablas
en sus puertas
La rebeliòn de los espirìtus
comenzò en esta jaula, dicen
En esta arquitectura maldita
templo de huesos
donde alguna vez anidaron
tus venas
mis venas
y un sinfìn de oscuridades
Te odiè tanto
tantas veces fuì hombre lobo
entre tus brazos
que Venùs se encendiò de furia
y te cortò los brazos
y con lumbre cerrò mis fauces
para siempre
Estuve tan lejos de mi boca
que tu boca me partiò el cielo en dos
y el rencor me arrancò la vida
con sus pinzas
Dicen que la muerte duele
como pan en la boca
Ahora las bestias
juegan pòker en mi cadàver
y afuera una lluvia de guadañas
se confunde con la lluvia
lunes, 12 de mayo de 2008
La sueñera (selecciòn) / Ana Marìa Shua
Tres Gritos
El primer grito me alzaba la piel en un estremecimiento verde. El segundo grito se me hunde en los ojos y es una brasa. Al tercer grito reconozco mi voz y me despierto. ¿Què viste?, me preguntan. Ojalà lo supiera, contesto yo. Pero es mentira.
El primer grito me alzaba la piel en un estremecimiento verde. El segundo grito se me hunde en los ojos y es una brasa. Al tercer grito reconozco mi voz y me despierto. ¿Què viste?, me preguntan. Ojalà lo supiera, contesto yo. Pero es mentira.
Lucha contra el pecado
Porque mi mano derecha escandaliza, la corto y arrojo fuera de mì. Ella camina muy oronda sobre sus cinco patitas por toda la casa y, lo que es màs grave aùn, sìgue escandalizando.
Los peligros del mar
¡Arriad el foque!, ordena el capitàn, ¡Arriad el foque!, repite el segundo, ¡Orzad a estribor!, grita el capitàn, ¡Orzad a estribor! repite el segundo. ¡Cuidado con el bauprès!, grita el capitàn. ¡Cuidado con el bauprès!, repite el segundo. ¡Abatid el palo de mesana!, grita el capitàn. ¡Abatid el palo de mesana!, repite el segundo. Entretanto, la tormenta arrecia y los marineros corremos de un lado a otro de la cubierta, desconcertados. Si no encontramos pronto un diccionario, nos vamos a pique sin remedio.
Las cosas de la vida
Los objetos no siempre resultan amenazadores. A veces, incluso son amables. Los domingos en la mañana, sin ir màs lejos, la mesita de luz, me trae el desayuno.
Severa custodia
El sector de mis sueños està bien protegido. Doble cerca de alambre de pùa, dragones con cola de perro, centinelas armados. Sin mi permiso no dejan entrar a nadie. A mì, en cambio, me meten a la fuerza.
Porque mi mano derecha escandaliza, la corto y arrojo fuera de mì. Ella camina muy oronda sobre sus cinco patitas por toda la casa y, lo que es màs grave aùn, sìgue escandalizando.
Los peligros del mar
¡Arriad el foque!, ordena el capitàn, ¡Arriad el foque!, repite el segundo, ¡Orzad a estribor!, grita el capitàn, ¡Orzad a estribor! repite el segundo. ¡Cuidado con el bauprès!, grita el capitàn. ¡Cuidado con el bauprès!, repite el segundo. ¡Abatid el palo de mesana!, grita el capitàn. ¡Abatid el palo de mesana!, repite el segundo. Entretanto, la tormenta arrecia y los marineros corremos de un lado a otro de la cubierta, desconcertados. Si no encontramos pronto un diccionario, nos vamos a pique sin remedio.
Las cosas de la vida
Los objetos no siempre resultan amenazadores. A veces, incluso son amables. Los domingos en la mañana, sin ir màs lejos, la mesita de luz, me trae el desayuno.
Severa custodia
El sector de mis sueños està bien protegido. Doble cerca de alambre de pùa, dragones con cola de perro, centinelas armados. Sin mi permiso no dejan entrar a nadie. A mì, en cambio, me meten a la fuerza.
El zumbido y el miedo
Con una mueca feroz, chorreando sangre y baba, el hombre lobo separa las mandìbulas y desnuda sus colmillos amarillos. Un curioso zumbido perfora el aire. El hombre lobo tiene miedo. El dentista tambièn.
Con una mueca feroz, chorreando sangre y baba, el hombre lobo separa las mandìbulas y desnuda sus colmillos amarillos. Un curioso zumbido perfora el aire. El hombre lobo tiene miedo. El dentista tambièn.
Adivina adivinador
Sè que en el fondo de la taza, la borra de cafè dibuja mi destino. Para llegar a conocerlo bebo durante horas, durante dìas enteros el lìquido que lo oculta. El lìquido es oscuro, inextinguible. Beberlo para siempre es mi destino.
Sè que en el fondo de la taza, la borra de cafè dibuja mi destino. Para llegar a conocerlo bebo durante horas, durante dìas enteros el lìquido que lo oculta. El lìquido es oscuro, inextinguible. Beberlo para siempre es mi destino.
Cuidado con las vitrinas
Cuando mi sillòn predilecto avanza por la sala con los brazos extendidos y el paso decidido pero torpe, sè que se trata de un sueño. Vaya a saber què pesadilla lo tiene otra vez asì, sonàmbulo.
Cuando mi sillòn predilecto avanza por la sala con los brazos extendidos y el paso decidido pero torpe, sè que se trata de un sueño. Vaya a saber què pesadilla lo tiene otra vez asì, sonàmbulo.
La puerta cerrada
Detràs de una puerta cerrada es posible encontrar los màs inverosìmiles horrores y tambièn extraordinarias formas de felicidad. Cuando la puerta se abre, el nùmero de posibilidades, que era infinito, se reduce a uno y entramos, por ejemplo, en un baño (es lo màs comùn) o en nuestro propio dormitorio. Y còmo probar que esa realidad que se alza sòlidamente ante nuestros ojos es la misma que nos aguardaba, agazapada, cuando estàbamos tan cerca pero fuera de ella, detràs de esa puerta que volveremos a cerrar al salir para permitir una vez màs el auge y decadencia de los innumerables universos.
Detràs de una puerta cerrada es posible encontrar los màs inverosìmiles horrores y tambièn extraordinarias formas de felicidad. Cuando la puerta se abre, el nùmero de posibilidades, que era infinito, se reduce a uno y entramos, por ejemplo, en un baño (es lo màs comùn) o en nuestro propio dormitorio. Y còmo probar que esa realidad que se alza sòlidamente ante nuestros ojos es la misma que nos aguardaba, agazapada, cuando estàbamos tan cerca pero fuera de ella, detràs de esa puerta que volveremos a cerrar al salir para permitir una vez màs el auge y decadencia de los innumerables universos.
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